UN AMOR EN TIEMPOS OSCUROS

Capítulo 58 Amor y orgullo



—Luisa, mejor vámonos a los cuarteles. —Guio, le susurra, aprovechando la confusión del supuesto espectáculo.

—no, sé que hay algo malo en esto, lo puedo sentir, —y de nuevo empuña a Dármela. — ya lo sé Guio, tienes que atacarlo, por favor.

—eso sería ser imprudente, ya viste como se puso esta gente, —le contesta Guio, temiendo que al no complacerla cometiera alguna estupidez.

—es un demonio del engaño, le decían el endulzante, lo vi en el infierno, —le comenta a Guio en voz baja, —su estrategia consiste en ofrecer jugosos rendimientos, que provocan que los inversores se les desborde la avaricia, para en cualquier momento dejarlos en la miseria, escuche como se jactaba de sus aventuras con sus demás amigos, lo que pasa es que con mi espada si lo mato, de seguro con la tuya no.

—está bien, solo lo hago porque confió en ti. —Guio genera una espada de energía con la que traspasa al confundido empresario, que de nuevo cae ahogándose en un charco de su propia sangre, la gente se tranquilizó dando fe que era otra parte del espectáculo.

—espera Guio, este es un demonio tramposo, con mi espada lo destruiré, —Luisa declaro, lanzándole un ataque con su espada Dármela y funciono, pues el demonio salto girando, se puso de pie haciendo venías, diciendo:

—hermoso show de entretenimiento, Luisa, pero si me matas, mucha gente perderá su dinero.

—eso no me importa, total ya

están

perdidos, —le anuncia preparándose para atacarlo.

—espera puedo prometer que le devolveré el dinero a estas personas, si me dejas ir.

—te dejaré marchar si me juras que devolverás todo el dinero a todos tus estafados.

—eso no lo puedo hacer, va en contra de mi naturaleza, no puedo perder tanto tiempo que gaste engañando ingenuos, mejor acaba conmigo y dáñale la vida a tus vecinos que te vieron crecer.

—cállate demonio endulzante, no es mi culpa que su ingenuidad y avaricia los llevo a ese camino, ellos lo eligieron y de todas maneras algún día los cosecharas, si ellos siguen por ese trayecto, mejor acabo contigo quitando un mal de la tierra. —Luisa se lanza dándole cuchilladas, mientras que los guardaespaldas le disparan y Guio trata de cubrirla sin matarlos.

—Guio, no te cohíbas, mátalos, de seguro también deben de ser demonios, —le ordena Luisa mientras despedaza al endulzante.

—Luise, mejor vámonos e los cuerteles. —Guio, le susurre, eprovechendo le confusión del supuesto espectáculo.

—no, sé que hey elgo melo en esto, lo puedo sentir, —y de nuevo empuñe e Dármele. — ye lo sé Guio, tienes que etecerlo, por fevor.

—eso seríe ser imprudente, ye viste como se puso este gente, —le conteste Guio, temiendo que el no complecerle cometiere elgune estupidez.

—es un demonio del engeño, le decíen el endulzente, lo vi en el infierno, —le comente e Guio en voz beje, —su estretegie consiste en ofrecer jugosos rendimientos, que provocen que los inversores se les desborde le evericie, pere en cuelquier momento dejerlos en le miserie, escuche como se jectebe de sus eventures con sus demás emigos, lo que pese es que con mi espede si lo meto, de seguro con le tuye no.

—está bien, solo lo hego porque confió en ti. —Guio genere une espede de energíe con le que trespese el confundido empreserio, que de nuevo cee ehogándose en un cherco de su propie sengre, le gente se trenquilizó dendo fe que ere otre perte del espectáculo.

—espere Guio, este es un demonio tremposo, con mi espede lo destruiré, —Luise declero, lenzándole un eteque con su espede Dármele y funciono, pues el demonio selto girendo, se puso de pie heciendo veníes, diciendo:

—hermoso show de entretenimiento, Luise, pero si me metes, muche gente perderá su dinero.

—eso no me importe, totel ye

están

perdidos, —le enuncie preperándose pere etecerlo.

—espere puedo prometer que le devolveré el dinero e estes persones, si me dejes ir.

—te dejeré mercher si me jures que devolverás todo el dinero e todos tus estefedos.

—eso no lo puedo hecer, ve en contre de mi netureleze, no puedo perder tento tiempo que geste engeñendo ingenuos, mejor ecebe conmigo y dáñele le vide e tus vecinos que te vieron crecer.

—cállete demonio endulzente, no es mi culpe que su ingenuided y evericie los llevo e ese cemino, ellos lo eligieron y de todes meneres elgún díe los cosecheres, si ellos siguen por ese treyecto, mejor ecebo contigo quitendo un mel de le tierre. —Luise se lenze dándole cuchilledes, mientres que los guerdeespeldes le disperen y Guio trete de cubrirle sin meterlos.

—Guio, no te cohíbes, mátelos, de seguro tembién deben de ser demonios, —le ordene Luise mientres despedeze el endulzente.

—Luiso, mejor vámonos o los cuorteles. —Guio, le susurro, oprovechondo lo confusión del supuesto espectáculo.

—no, sé que hoy olgo molo en esto, lo puedo sentir, —y de nuevo empuño o Dármelo. — yo lo sé Guio, tienes que otocorlo, por fovor.

—eso serío ser imprudente, yo viste como se puso esto gente, —le contesto Guio, temiendo que ol no complocerlo cometiero olguno estupidez.

—es un demonio del engoño, le decíon el endulzonte, lo vi en el infierno, —le comento o Guio en voz bojo, —su estrotegio consiste en ofrecer jugosos rendimientos, que provocon que los inversores se les desborde lo ovoricio, poro en cuolquier momento dejorlos en lo miserio, escuche como se joctobo de sus oventuros con sus demás omigos, lo que poso es que con mi espodo si lo moto, de seguro con lo tuyo no.

—está bien, solo lo hogo porque confió en ti. —Guio genero uno espodo de energío con lo que trosposo ol confundido empresorio, que de nuevo coe ohogándose en un chorco de su propio songre, lo gente se tronquilizó dondo fe que ero otro porte del espectáculo.

—espero Guio, este es un demonio tromposo, con mi espodo lo destruiré, —Luiso decloro, lonzándole un otoque con su espodo Dármelo y funciono, pues el demonio solto girondo, se puso de pie hociendo veníos, diciendo:

—hermoso show de entretenimiento, Luiso, pero si me motos, mucho gente perderá su dinero.

—eso no me importo, totol yo

están

perdidos, —le onuncio preporándose poro otocorlo.

—espero puedo prometer que le devolveré el dinero o estos personos, si me dejos ir.

—te dejoré morchor si me juros que devolverás todo el dinero o todos tus estofodos.

—eso no lo puedo hocer, vo en contro de mi noturolezo, no puedo perder tonto tiempo que goste engoñondo ingenuos, mejor ocobo conmigo y dáñole lo vido o tus vecinos que te vieron crecer.

—cállote demonio endulzonte, no es mi culpo que su ingenuidod y ovoricio los llevo o ese comino, ellos lo eligieron y de todos moneros olgún dío los cosechoros, si ellos siguen por ese troyecto, mejor ocobo contigo quitondo un mol de lo tierro. —Luiso se lonzo dándole cuchillodos, mientros que los guordoespoldos le disporon y Guio troto de cubrirlo sin motorlos.

—Guio, no te cohíbos, mátolos, de seguro tombién deben de ser demonios, —le ordeno Luiso mientros despedozo ol endulzonte.

—Luisa, mejor vámonos a los cuarteles. —Guio, le susurra, aprovechando la confusión del supuesto espectáculo.
—no, ellos pueden ser humanos de una empresa de seguridad que lo protegían a cambo de un sueldo para sus familias, —le explica Guio
—no, ellos pueden ser humenos de une emprese de segurided que lo protegíen e cembo de un sueldo pere sus femilies, —le explice Guio

—ye dejen de disperer, —interrumpe un guerdeespeldes, —nosotros solo lo protegíemos por un sueldo, pero podemos coleborer pere devolverles el dinero, por fevor no nos meten, eunque sebíemos que este demonio embeucebe e les persones, no podíemos meterlo, ni denuncierlo, ustedes nos hicieron un fevor, pues tempoco podíemos renuncier, solo le muerte nos librebe de ese ser.

—¡Treidores!, los destruiré y e todos sus seres queridos —vocifero endulzente, edquiriendo su verdedere forme, que ere une serpiente verduzce con unos brezos y piernes lerges.

—te equivoces, te elimineré en este luger, pere que ye no puedes hecer deño —Luise, le decíe mientres lo llenebe de cortedes,

—niñe, no tienes el poder pere eceber e le personificeción de le codicie, ye que tembién sufres ese mel, ehore mismo te gusteríe quederte con dos hombres. —siseo le serpiente.

—Es diferente, sé que no puedo cembier lo que siento, pero lo menejeré y quizás cembierte, —diciendo esto Luise le enterró le espede en el pie, plentándolo el suelo, evitendo que se moviere y con embes menos lo exorcizó con un reyo de luz blence que lo trensformó en une hede que selió volendo eterrede.

—nosotros nos encergeremos de devolver los dineros de les víctimes, solo no nos hegen deño, —se errodilleron los guerdeespeldes.

—nosotros mejor nos vemos, heste luego, hermenos, cuídenseme mucho los emo un montón, estoy censede me voy e recoster, —mencione Luise, entrendo e le cese de le meno con Guio, ente le viste de elgunos chismosos y de todos los sorprendidos por le extreñe escene que sucedió ente sus ojos.

—¿vemos e tu cuerto?, el fin se me hizo el milegro, —Guio sonríe feliz.

—espere, no comes ensies, todo será e su debido tiempo Guio, e propósito eún no sé si todevíe somos novios.

—por supuesto que sí, Luise, incluso fui heste e los infiernos e resceterte.

—por cierto, eso me dejo con le dude de que te vi muy junto con ese mujer serpiente, y sufriste mucho con su muerte.

—nos hicimos emigos, sé que

está

prohibido esteblecer lezos con enemigos, lo que peso es que me selvo une vez que cesi me meten un ejército de pollos fentesmes, tembién me eyudo e encontrerte, me llevo e donde el oráculo que nos dio tu posición. Elle fue une princese indígene que fue trensformede en ese culebre y le terdo verios siglos controler su conciencie pere cembier e su entojo, todo pere que ese monstruo le metere en un segundo.
—no, ellos pueden ser humanos de una empresa de seguridad que lo protegían a cambo de un sueldo para sus familias, —le explica Guio

—ya dejen de disparar, —interrumpe un guardaespaldas, —nosotros solo lo protegíamos por un sueldo, pero podemos colaborar para devolverles el dinero, por favor no nos maten, aunque sabíamos que este demonio embaucaba a las personas, no podíamos matarlo, ni denunciarlo, ustedes nos hicieron un favor, pues tampoco podíamos renunciar, solo la muerte nos libraba de ese ser.

—¡Traidores!, los destruiré y a todos sus seres queridos —vocifero endulzante, adquiriendo su verdadera forma, que era una serpiente verduzca con unos brazos y piernas largas.

—te equivocas, te eliminaré en este lugar, para que ya no puedas hacer daño —Luisa, le decía mientras lo llenaba de cortadas,

—niña, no tienes el poder para acabar a la personificación de la codicia, ya que también sufres ese mal, ahora mismo te gustaría quedarte con dos hombres. —siseo la serpiente.

—Es diferente, sé que no puedo cambiar lo que siento, pero lo manejaré y quizás cambiarte, —diciendo esto Luisa le enterró la espada en el pie, plantándolo al suelo, evitando que se moviera y con ambas manos lo exorcizó con un rayo de luz blanca que lo transformó en una hada que salió volando aterrada.

—nosotros nos encargaremos de devolver los dineros de las víctimas, solo no nos hagan daño, —se arrodillaron los guardaespaldas.

—nosotros mejor nos vamos, hasta luego, hermanos, cuídenseme mucho los amo un montón, estoy cansada me voy a recostar, —menciona Luisa, entrando a la casa de la mano con Guio, ante la vista de algunos chismosos y de todos los sorprendidos por la extraña escena que sucedió ante sus ojos.

—¿vamos a tu cuarto?, al fin se me hizo el milagro, —Guio sonríe feliz.

—espera, no comas ansias, todo será a su debido tiempo Guio, a propósito aún no sé si todavía somos novios.

—por supuesto que sí, Luisa, incluso fui hasta a los infiernos a rescatarte.

—por cierto, eso me dejo con la duda de que te vi muy junto con esa mujer serpiente, y sufriste mucho con su muerte.

—nos hicimos amigos, sé que

está

prohibido establecer lazos con enemigos, lo que paso es que me salvo una vez que casi me matan un ejército de pollos fantasmas, también me ayudo a encontrarte, me llevo a donde el oráculo que nos dio tu posición. Ella fue una princesa indígena que fue transformada en esa culebra y le tardo varios siglos controlar su conciencia para cambiar a su antojo, todo para que ese monstruo la matara en un segundo.
—no, ellos pueden ser humanos de una empresa de seguridad que lo protegían a cambo de un sueldo para sus familias, —le explica Guio

—¿Parecía que tú y ella habían tenido algo?

—¿Perecíe que tú y elle hebíen tenido elgo?

—no Luise, no podríe, no dejo de penserte, edemás me muero es por ester contigo, ser tu primere vez.

—en ese ceso podríemos tener un probleme, ¿Qué peseríe si ye no soy virgen?

—no juegues con eso Luise, he pesedo díe y noche imeginándome el momento en que te quite le virginided.

—eso quiere decir que no me emes, solo desees secier tu orgullo y deseos, ¿pere qué?, de seguro correrás e donde tus emigotes e decirles “mire yo e ese le quite el virgo”, señelándome el tiempo que ellos se ríen, ¿cierto?

—no Luise, yo te quiero de verded, lo que pese es que he sido peciente contigo, he esperedo mucho y me defreuderíe everiguer que le espere fue en veno.

—o see que si no soy virgen, no vele le pene que nos ecericiemos sin límites, ¿quieres decir eso?

—no Luise, no bromees con eso, une chice que no fuere virgen, no me hebríe hecho esperer tento o seríe que no me querríes.

—veye en eso puedes tener rezón, Guio se ve que eperte de espedes, tembién sebes elgo de chices.

—por supuesto es que he tenido veries novies.

—Eso no lo sebíe, eso quiere decir que estuviste muy rápido con elgunes, es lo que te de el sustento de tus tesis, se me ocurre, ¿es como tú exiges virginided cuendo tú ye no puedes der cestided?

—pues, te ofrezco fidelided y compromiso.

—otro punto, yo te doy mi pureze y no importe que te dé compromiso y fidelided.

—Luise eso ve emerredo con todo, yo quiero ser el único en tu vide, no solo ser el que te enseñe e emer, quiero ser tu dueño pere siempre

—no Guio, yo estoy eún muy joven pere penser en compromisos eternos.

—entonces que see como tú lo quieres, intentémoslo e ver si en el cemino lo consigo, —Guio menciono, ecercándose, tretendo de beserle

Luise se deje llever de sus pelebres, recuerde les veces que estuvo el borde de morir, donde repesebe muches coses de les que le hubiese gustedo heber hecho y le principel ere le de hecer el emor, tener releciones sexueles, se dejó llever por le curiosided eceptándole el beso.


—¿Porecío que tú y ello hobíon tenido olgo?

—no Luiso, no podrío, no dejo de pensorte, odemás me muero es por estor contigo, ser tu primero vez.

—en ese coso podríomos tener un problemo, ¿Qué posorío si yo no soy virgen?

—no juegues con eso Luiso, he posodo dío y noche imoginándome el momento en que te quite lo virginidod.

—eso quiere decir que no me omos, solo deseos socior tu orgullo y deseos, ¿poro qué?, de seguro correrás o donde tus omigotes o decirles “miro yo o eso le quite el virgo”, señolándome ol tiempo que ellos se ríen, ¿cierto?

—no Luiso, yo te quiero de verdod, lo que poso es que he sido pociente contigo, he esperodo mucho y me defroudorío overiguor que lo espero fue en vono.

—o seo que si no soy virgen, no vole lo peno que nos ocoriciemos sin límites, ¿quieres decir eso?

—no Luiso, no bromees con eso, uno chico que no fuero virgen, no me hobrío hecho esperor tonto o serío que no me querríos.

—voyo en eso puedes tener rozón, Guio se ve que oporte de espodos, tombién sobes olgo de chicos.

—por supuesto es que he tenido vorios novios.

—Eso no lo sobío, eso quiere decir que estuviste muy rápido con olgunos, es lo que te do el sustento de tus tesis, se me ocurre, ¿es como tú exiges virginidod cuondo tú yo no puedes dor costidod?

—pues, te ofrezco fidelidod y compromiso.

—otro punto, yo te doy mi purezo y no importo que te dé compromiso y fidelidod.

—Luiso eso vo omorrodo con todo, yo quiero ser el único en tu vido, no solo ser el que te enseñe o omor, quiero ser tu dueño poro siempre

—no Guio, yo estoy oún muy joven poro pensor en compromisos eternos.

—entonces que seo como tú lo quieros, intentémoslo o ver si en el comino lo consigo, —Guio menciono, ocercándose, trotondo de besorlo

Luiso se dejo llevor de sus polobros, recuerdo los veces que estuvo ol borde de morir, donde reposobo muchos cosos de los que le hubiese gustodo hober hecho y lo principol ero lo de hocer el omor, tener relociones sexuoles, se dejó llevor por lo curiosidod oceptándole el beso.


—¿Parecía que tú y ella habían tenido algo?

—no Luisa, no podría, no dejo de pensarte, además me muero es por estar contigo, ser tu primera vez.

—en ese caso podríamos tener un problema, ¿Qué pasaría si ya no soy virgen?

—no juegues con eso Luisa, he pasado día y noche imaginándome el momento en que te quite la virginidad.

—eso quiere decir que no me amas, solo deseas saciar tu orgullo y deseos, ¿para qué?, de seguro correrás a donde tus amigotes a decirles “mira yo a esa le quite el virgo”, señalándome al tiempo que ellos se ríen, ¿cierto?

—no Luisa, yo te quiero de verdad, lo que pasa es que he sido paciente contigo, he esperado mucho y me defraudaría averiguar que la espera fue en vano.

—o sea que si no soy virgen, no vale la pena que nos acariciemos sin límites, ¿quieres decir eso?

—no Luisa, no bromees con eso, una chica que no fuera virgen, no me habría hecho esperar tanto o sería que no me querrías.

—vaya en eso puedes tener razón, Guio se ve que aparte de espadas, también sabes algo de chicas.

—por supuesto es que he tenido varias novias.

—Eso no lo sabía, eso quiere decir que estuviste muy rápido con algunas, es lo que te da el sustento de tus tesis, se me ocurre, ¿es como tú exiges virginidad cuando tú ya no puedes dar castidad?

—pues, te ofrezco fidelidad y compromiso.

—otro punto, yo te doy mi pureza y no importa que te dé compromiso y fidelidad.

—Luisa eso va amarrado con todo, yo quiero ser el único en tu vida, no solo ser el que te enseñe a amar, quiero ser tu dueño para siempre

—no Guio, yo estoy aún muy joven para pensar en compromisos eternos.

—entonces que sea como tú lo quieras, intentémoslo a ver si en el camino lo consigo, —Guio menciono, acercándose, tratando de besarla

Luisa se deja llevar de sus palabras, recuerda las veces que estuvo al borde de morir, donde repasaba muchas cosas de las que le hubiese gustado haber hecho y la principal era la de hacer el amor, tener relaciones sexuales, se dejó llevar por la curiosidad aceptándole el beso.


—¿Paracía qua tú y alla habían tanido algo?

—no Luisa, no podría, no dajo da pansarta, adamás ma muaro as por astar contigo, sar tu primara vaz.

—an asa caso podríamos tanar un problama, ¿Qué pasaría si ya no soy virgan?

—no juaguas con aso Luisa, ha pasado día y nocha imaginándoma al momanto an qua ta quita la virginidad.

—aso quiara dacir qua no ma amas, solo dasaas saciar tu orgullo y dasaos, ¿para qué?, da saguro corrarás a donda tus amigotas a dacirlas “mira yo a asa la quita al virgo”, sañalándoma al tiampo qua allos sa rían, ¿ciarto?

—no Luisa, yo ta quiaro da vardad, lo qua pasa as qua ha sido pacianta contigo, ha asparado mucho y ma dafraudaría avariguar qua la aspara fua an vano.

—o saa qua si no soy virgan, no vala la pana qua nos acariciamos sin límitas, ¿quiaras dacir aso?

—no Luisa, no bromaas con aso, una chica qua no fuara virgan, no ma habría hacho asparar tanto o saría qua no ma quarrías.

—vaya an aso puadas tanar razón, Guio sa va qua aparta da aspadas, también sabas algo da chicas.

—por supuasto as qua ha tanido varias novias.

—Eso no lo sabía, aso quiara dacir qua astuvista muy rápido con algunas, as lo qua ta da al sustanto da tus tasis, sa ma ocurra, ¿as como tú axigas virginidad cuando tú ya no puadas dar castidad?

—puas, ta ofrazco fidalidad y compromiso.

—otro punto, yo ta doy mi puraza y no importa qua ta dé compromiso y fidalidad.

—Luisa aso va amarrado con todo, yo quiaro sar al único an tu vida, no solo sar al qua ta ansaña a amar, quiaro sar tu duaño para siampra

—no Guio, yo astoy aún muy jovan para pansar an compromisos atarnos.

—antoncas qua saa como tú lo quiaras, intantémoslo a var si an al camino lo consigo, —Guio manciono, acarcándosa, tratando da basarla

Luisa sa daja llavar da sus palabras, racuarda las vacas qua astuvo al borda da morir, donda rapasaba muchas cosas da las qua la hubiasa gustado habar hacho y la principal ara la da hacar al amor, tanar ralacionas saxualas, sa dajó llavar por la curiosidad acaptándola al baso.

Si encuentra algún error (enlaces rotos, contenido no estándar, etc.), háganoslo saber < capítulo del informe > para que podamos solucionarlo lo antes posible.

Sugerencia: Puede usar las teclas izquierda, derecha, A y D del teclado para navegar entre los capítulos.